Añorando los Tamales de mi Tierra

Por Rocio Monroy

Hay muchas cosas que recordar de México. Ciertamente es un país lleno de costumbres y tradiciones, entre ellas el día de la Candelaria. No solo significa que los carnavales están a punto de comenzar, sino que también la producción de tamales aumenta al doble. Sin embargo, para nosotros que vivimos del otro lado del border podría no ser un día de celebración, sino más bien un día de nostalgia.

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Ahora que vivimos en un país con leyes y reglas diferentes, el señor de los tamales es simplemente una leyenda urbana. Ya no podemos despertarnos a las siete de la mañana para corretear a ese señor con su carrito lleno de delicateses. En su lugar, tenemos que conformarnos con tamales congelados que se encuentran en el supermercado. Los cuales, por supuesto, no saben para nada a lo que estamos acostumbrados.

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Esto nos hace pensar que comer tamales en el “gabacho” es realmente un privilegio. Si alguien de nuestro círculo de amigos sabe preparar tamales, lo atesoramos como si fuera oro. De lo contrario, nos vemos obligados a comer tamales calientitos y frescos solo cuando vamos a un restaurante “mexicano” donde te sirven un tamal con todo tipo de condimentos e ingredientes extras que son completamente innecesarios, tales como crema, queso, carne molida y pico de gallo. Estos tamales no solo nos cuestan un ojo de la cara, sino que también no tienen ese sabor tan especial que nos alegra el alma. 

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Es difícil, sin lugar a duda, preservar nuestras costumbres cuando nunca aprendimos a cocinar como nuestras madres o cuando no podemos igualar ese sazón de la abuela. Aun así , no debemos darnos por vencidos, ya que de lo contrario nuestras tradiciones o costumbres se perderán tarde o temprano.

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La práctica hace al maestro

En México hay cientos de recetas para hacer tamales. Los tamales rojos son más populares en la parte del norte, mientras que, en el centro del país los preferidos son los verdes. En el sur, existen los famosos tamales oaxaqueños.

No importa cuál sea tu preferido, busca la receta en Internet y comienza a practicar lo antes posible. Tal vez, los primeros que hagas no serán los mejores, pero con el tiempo te convertirás en un master en el arte del tamal.

Aquí hay un link con diferentes recetas de tamales, que te podrían ayudar a comenzar.

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No pierdes nada con intentarlo

Organiza tu propia fiesta del día de la Candelaria. Muchas veces no celebramos los días festivos de nuestro país porque nuestra familia no esta con nosotros. Sin embargo, a veces es buena idea celebrar con nuestros amigos mas cercanos, incluso si no son mexicanos. Esta seria una buena oportunidad para introducir la cultura mexicana a otras personas, para que conozcan un poco mas de México y lo amen tanto como tú. 

Cada año será mejor

Tal vez sea difícil comenzar tus propias tradiciones, especialmente cuando en la tierra que te vio nacer se siguen haciendo las cosas exactamente como el día en que te fuiste. Pero no pienses que estas cambiando las reglas del juego y estas dejando tu vida pasada atrás. El comenzar tus propias tradiciones te ayudará a mantener a nuestro querido México en tu corazón.

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El tamal es amado por muchos, tiene un sabor especial e inigualable. Vale la pena aprender como cocinarlos para que les enseñemos a las nuevas generaciones de que está hecho México. No solo de hermosas playas, ciudades y gente, sino también de platillos únicos que alegran los corazones.

Recordando las Tradiciones Mexicanas de Inicio de Año

Nosotros los inmigrantes, sobre todo los de primera generación, nos hemos adaptado a las festividades y tradiciones estadounidenses y las festejamos como todo el resto. Sin embargo, provenientes de diferentes países de Latinoamérica, incluyendo México, tenemos nuestras propias tradiciones y costumbres, aquellas que nos causan nostalgia al recordarlas, y que es muy posible que nuestros hijos nacidos aquí no sientan el mismo apego o ni siquiera sepan acerca de ellas. Son las que forman nuestra idiosincrasia, nuestro origen y que viven muy dentro de nuestro corazón y recuerdos.

Después de las fiestas decembrinas, llega el 6 de enero y a quién no le encanta partir la Rosca de Reyes, una tradición cristiana en honor a los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes, siguiendo la estrella de Belén, buscaban encontrar al Niño Jesús para ofrecerle oro, incienso y mirra.

Que emoción es dar una mordida a ese pedazo de rosca, con la sorpresa de llevarse entre los dientes al muñequito. Si te sabes la historia, encontrarás mucha alegría al contar a tus hijos y familiares la razón por la que ese muñequito se encuentra allí, siendo la misma representación del Niño Jesús y a disfrutar con un rico chocolate de un fantástico rato familiar de esos que no tienen precio y de los que se componen los mejores momentos de la vida. ¿Te tocó el muñeco? Pues te toca invitar los tamales el día 2 de febrero, Día de la Candelaria. Ese producto esencial y delicioso que ha sido la base de la alimentación de los pueblos prehispánicos y continúa hasta nuestros días como un alimento que tiene una presencia preponderante en cualquier celebración y en la vida diaria.

El Día de la Candelaria, una fecha rica en tradición y que, según varios historiadores, representa para cada país como en España, la fiesta de la Virgen de la Candelaria y en la comunidad cristiana, la presentación de Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen después del parto. En México, representa la temporada de siembra durante la época prehispánica donde los mexicas bendecían el maíz para ofrecerlo al dios Tláloc, entre otros (dios de la lluvia y la fertilidad en la cultura azteca) y con la evangelización de los pueblos indígenas durante la época del virreinato, se hizo costumbre comer los antes mencionados y deliciosos tamales.

Esta celebración hispana también tiene su representación en la Calle Olvera del centro de Los Ángeles, donde se lleva a cabo la bendición de los muñequitos vestidos representando al niño Jesús cuando fue presentado al templo. Así que esta celebración católica-cristiana tiene una muy buena acogida para degustar de ricos antojitos, pero un gran motivo para enseñar a nuestros hijos acerca de nuestras tradiciones y que no caigan en el olvido.

No te hagas, te salió el muñeco en la rosca y ahora te tocan los tamales para el Día de la Candelaria y que alguien más se encargue de preparar el atole y asegúrate —eso sí — de que cada uno de los que disfruten de la fiesta pongan su grano de arena, con una gran sonrisa.