Tips para Superar el Odio Alimentado por la Política

¿Qué hace cuando es un inmigrante en un país que enfrenta agitación y odio que no solo recibe apoyo sino que también es alimentado por la política? ¿Cómo superas los muchos insultos lanzados en tu camino solo porque miras o hablas de manera diferente?

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Con la confusión que se está extendiendo en los Estados Unidos por el debate sobre la inmigración, este es un problema que afecta a la vida de los inmigrantes a diario. Ya sea que haya nacido en los Estados Unidos de padres inmigrantes o que haya venido a este país como muchos antes que usted, para darle una vida mejor a su familia, la negatividad que se desprenden incluso de aquellos que deberían estar por encima del reproche, puede tener un efecto negativo a el bienestar general de uno. Aquí hay algunas ideas para superar el caos que se está desarrollando en muchas áreas del país.

No Cedas a las Masas

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La primera cosa a recordar cuando se enfrenta al odio que se está extendiendo en los Estados Unidos es nunca rendirse ante las masas. Con cada vez más casos de agresiones verbales y disputas, es fácil dejarse llevar por la corriente. Mantener la distancia de tales temas acalorados es difícil de hacer pero es lo mejor. Si bien esto no significa que debas esperar y dejar que alguien sea abusado o asaltado, sí significa que si te arrojan palabras no las justifiques con una discusión. Discutir con aquellos que ya están alimentados por este fuego es como arrojarle gas encima. La mejor solución para los ataques verbales es alejarse de la llama.

Alejarse del Fuego

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Alejarse de los ataques verbales es como echar agua a la mezcla y dejar que la situación se enfríe. Si bien puede sentir la necesidad de arremeter y corregir los conceptos erróneos que sus atacantes le están lanzando, esto solo les dará una justificación falsa. Su argumento les dará una excusa para continuar en su mentalidad. Alejarse y no ceder a su deseo de provocar otro incidente donde puedan manipular las circunstancias y arrojar una sombra oscura sobre el tema de la inmigración, coloca esa sombra directamente sobre sus hombros. Después de todo, la mayoría de los ataques verbales que se están lanzando en este momento se basan en historias a medias y políticos que intentan establecerse en las elecciones de 2020. Cuando estos políticos permiten que sus sentimientos personales ocupen la primera fila en sus posiciones políticas, los hechos no son importantes y las victorias personales se perciben como lo mejor para el país. No podemos esperar que los que nos rodean busquen la verdad de la situación si aquellos que tienen el poder de hacer cambios no la buscan primero.

Mantente Orgulloso de Quién Eres

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Si bien es fácil dejarse llevar por el drama que se desarrolla en este país y dejarse deprimir por el estado de la nación, siempre debe recordar quién es usted y sentirse orgulloso de su herencia. Estados Unidos es un país construido por inmigrantes. Nuestros antepasados ​​se sintieron orgullosos de quiénes eran y forjaron a este país para escapar de la represión de aquellos que les quitarían su libertad. Lo mismo es verdad hoy. Ya sea que haya nacido en los Estados Unidos o haya migrado aquí, debe estar orgulloso de quién es y de dónde es, y que nadie le quite sus logros en función de su herencia racial.

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Todos deberíamos estar juntos como vecinos, amigos y familiares. Aunque nuestras raíces pueden provenir de diferentes lugares, todos somos humanos luchando por lo mismo, para mantener a nuestras familias y encontrar la felicidad en el caos que es el mundo. 
¿Te has enfrentado a alguna situación donde tengas que mantener la calma para evitar un altercado? Platícanos en los comentarios abajo.

¿Cómo Debemos Combatir el Racismo?

Nací en Estados Unidos y he vivido ahí más de la mitad de mi vida. Cuando era pequeño, en la década de los ochentas, viví en una cuidad lejos de la frontera mexicana, donde era difícil ver mexicanos o latinos, y casi imposible escuchar a alguien hablando español. Durante todo mi periodo de formación en una época que abarcó de la década de los ochentas a los noventas  la demografía de Estados Unidos no cambio mucho. En zonas fronterizas y en estados como California y Texas, si era común ver paisanos, pero fuera de ahí, en el resto del país éramos una rareza.  

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En el 2003 conseguí un trabajo en el que viajaba por los 50 estados de los Estados Unidos y visité todas las ciudades importantes (y muchas de las no tan importantes) del país. Pase 5 años viajando así todos los días de mi vida. Los domingos por la tarde abordaba un avión a Nueva York, por ejemplo, y pasaba la semana ahí, y la próxima semana podría estar en el lado opuesto del país en San Francisco o en el Sur en Savannah.  Para el 2008, mientras viajaba por todas estas ciudades e inclusive a regiones tan remotas y exclusivas como Newport, Rhode Island, el famoso lugar de veraneo del viejo dinero Neoyorquino (los Rockefeller y los Carnegie, etc.), noté que algo había cambiado. Ahora lo difícil es viajar a cualquier ciudad de Estados Unidos sin tener el placer de toparte con un latino, o escuchar el idioma español. Y si vas a cualquier restaurant o te hospedas en cualquier hotel, te será más útil hablar español que inglés porque la mayoría de nuestros paisanos dominan en esas industrias.

Si quieres construir algo, hacer calles o puentes o grandes edificios, más vale que hables español porque la mayoría de la gente con ese tipo de habilidades habla español. Si quieres cosechar algo del campo, ya sea lechugas en el sur de California o arándanos en el norte de Nueva Inglaterra, ¿qué idioma crees que te conviene hablar…? Las cifras oficiales de los números de mexicanos en EE. UU. se calculan en alrededor de 12 millones. Yo estoy casi seguro que somos muchos más.

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Si vemos las cosas desde el punto de vista de las personas que en la última elección votaron por Trump, tiene sentido el temor de algunos de que su país y su cultura estuviera cambiando tanto, tan repentinamente. No le estoy dando la razón a las ideas de Trump, simplemente digo que puedo comprender la perspectiva de los que lo apoyan.

Al viajar por todo Estados Unidos, como lo hice, me abrió los ojos a muchas cosas. Estados Unidos es un país muy grande, más grande de lo que las personas se pueden imaginar si no lo han visitado en toda su extensión. La población de este  gigantesco país es muy diversa, me aventuro a decir que es la población más diversa del planeta. Hay más razas y culturas diferentes conviviendo lado a lado que en cualquier otro país de todo el mundo.  Eso ya de por sí debería considerarse un pequeño milagro. Se podría decir que el experimento que los padres de la nación iniciaron en 1776 ha funcionado. Y que es un país donde se intenta mejorar la democracia y los derechos de las personas día a día.

Pero también tenemos que admitir que el racismo aún existe, y que por el momento parece que no hay una solución inmediata para erradicarlo de la tierra por completo. Es, de cierta manera, una enfermedad hereditaria. Una abominable enfermedad que la sociedad ha tratado de reprimir desde hace tiempo, pero que parece estar grabada en nuestro ADN,  ya que, generación tras generación se sigue propagando.

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El racismo no solo tiene  que ver con el color de la piel, tambien tiene que ver con el odio y la ignorancia que reside en la gente. Y el odio y la ignorancia pueden residir en todos, seamos blancos, negros, cafés, amarillos, verdes o morados. Pero para empezar a cambiar las cosas, hay que cambiar como tratamos el racismo.

En la actualidad, cuando hay un incidente de racismo, la sociedad trata de ayudar o compensar a la víctima, y de castigar y públicamente humillar a el que instiga el racismo. Está estrategia quizás funcione a corto plazo, sobre todo si lo único que nos interesa como sociedad es la venganza. Pero a largo plazo podemos ver que esta estrategia esta incompleta para erradicar el racismo. Para aplicar una estrategia más completa, no solo hay que ayudar a la victimas del racismo, también hay que ayudar a los que instigan el racismo,  ya que la parte afectada no es  la única victima del racismo. El afectado también es el racista. Afectado por su propia ignorancia y su propio odio.  Bien decía Nelson Mandela, “Odiar es como beber veneno y esperar que eso mate a tus enemigos.” Para erradicar el racismo, necesitamos tambien dejar de odiar al racista. Debemos ayudarlo a superar la ignorancia y el odio que incitan su racismo.