Los Estereotipos más Comunes Acerca de los Mexicanos

Por Rocio Monroy

Cuando escuchamos a personas de otros países hablar acerca de los mexicanos, siempre es la misma descripción; morenos, chaparritos, con sombrero y botas. Las burlas de nuestro acento cuando tratamos de hablar inglés tampoco pueden faltar. Quizás sea nuestra nobleza o el hecho que nos gusta ser amigos de todas las personas que conocemos, pero por alguna razón a los extranjeros les gusta vernos de una manera diferente a ellos.

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Con el pasar de los años, los estereotipos acerca de los mexicanos se han comercializado en disfraces de Halloween o para ser usados en nuestra contra en asuntos políticos. Pero, ¿cuáles son estos estereotipos?

Los Mexicanos son Mujeriegos

En muchas películas los hombres mexicanos son mostrados como hombres mujeriegos que conquistan a múltiples mujeres con su acento y una sonrisa Colgate. El hecho de que se le de esa imagen a los hombres, da a entender que los mexicanos no son personas estables o capaces de vivir en un hogar y formar una familia, lo cual es una gran mentira, ya que para muchos mexicanos lo más importante es su familia.

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Los Mexicanos son Flojos

Hace algunos años en un canal británico al mexicano se le describió como flojo e incapaz de crear algo innovador. Varios mexicanos se ofendieron y de inmediato alzaron la voz ante tal difamación. Tal vez esto se debe a la situación del país México, pero esto no necesariamente describe que tan trabajador es un mexicano. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México lidera la lista mundial de más horas trabajadas al año, por encima de Japón, Corea y Estados Unidos.

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Solo nos Ponemos Sombreros y Botas

En México hay una gran variedad de trajes típicos, algo de lo cual nos sentimos muy orgullosos. No obstante, esto no significa que nos vestimos con un traje típico para realizar nuestras actividades diarias. Aun así, cuando se muestra una imagen de los mexicanos, la primera que se muestra es la de una persona con botas y sombrero.  

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En tiempos de la Revolución Mexicana la mayoría de los hombres usaban un gran sombrero en el cabeza acompañado de botas con punta. En la actualidad, la gente aún no puede quitarse esa imagen de la cabeza y se niegan a aceptar que los mexicanos nos vestimos con todo tipo de vestimentas de moda.

Carecemos de una Buena Educación

Desafortunadamente, una gran cantidad de mexicanos que han emigrado a los Estados Unidos de manera ilegal e incluso en algunas ocasiones de manera legal, no pueden encontrar el trabajo de sus sueños, o simplemente no son contratados de acuerdo a sus estudios. Esto les obliga a muchos a aceptar trabajos de limpieza o jardinería.

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Muchas generaciones han sobrevivido de esa manera, y aunque esto debería ser admirado, ha sucedido lo opuesto. Muchas personas piensan que los únicos trabajos que los mexicanos son capaces de hacer son los que no requieren estudios y, por consiguiente, se ha creado el estereotipo de que los mexicanos no son muy inteligentes. Tal es el caso, que recientemente en YouTube se hizo viral un video donde Emily Austen, una ex comentarista de deportes en Fox dijo que no tenía idea de que las chicas mexicanas fueran inteligentes, como si en realidad el hecho de que una persona mexicana se pudiera graduar de la universidad fuera imposible.

Sólo Comemos Tacos

En Estados Unidos hay una gran confusión acerca de la comida autentica mexicana. Hay quienes juran que Taco Bell es comida mexicana. No muchos conocen la gran variedad de platillos que existen por todo el país. Y además no reconocen que no solo comemos tacos en México. Aunque la tortilla es el ingrediente principal de muchos platillos deliciosos, hay muchos otros que son hechos sin maíz y aun así son 100% mexicanos.

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Tal vez nunca podremos poner a un lado los estereotipos que se han creado con el pasar de los años. Pero lo que si podemos hacer es hacer todo lo que esta en nuestro poder pasar salir adelante en este país, porque no hay mejor manera de demostrar lo que realmente podemos lograr que con ejemplo. Demostrémosle al mundo que los mexicanos pueden conquistar al mundo como cualquier otra persona.

¿Con qué otros estereotipos te has topado viviendo aquí en Estados Unidos? Platícanos en los comentarios abajo.

Mi Sentimiento de Culpa por Vivir en Estados Unidos

Siempre he escuchado hablar de la culpa que sienten las personas que dejan a sus familias atrás para buscar más oportunidades en Estados Unidos. Yo no deje a mi familia por voluntad propia así que estando más joven no me percataba de lo horrible que era ese sentimiento de culpa, pero conforme ha pasado el tiempo me he dado cuenta que es algo angustiante y doloroso.

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Yo viví con mi familia en Reynosa,Tamaulipas hasta cumplir cinco años, a esa edad mis padres me mandaron a vivir con mi tia en Texas. Durante las vacaciones volvía a México con mi familia y todo era mágico hasta que llegaba el día en el que tenía que regresar. Recuerdo sentirme desconsolada y abandonada, era tan intenso que me daban ataques de ansiedad cada que tenía que volver. Y así fue mi vida hasta que cumplí como catorce años. A esa edad sales con tus amigos tienes actividades extracurriculares en la escuela que te entretienen y ya no sientes la necesidad de estar siempre con tu familia. Pero justo cuando pensé que todo había pasado mi papá se enfermó de cáncer y mi mundo dio un giro, tenía diecisiete años más o menos así que ya tenía más conciencia de lo que esto significaba.

Quería pasar cada segundo posible con mi papá y de ahí fue que nació este sentimiento de culpa, el dolor que sentía antes al dejar a mi familia cambió y se hizo más fuerte. Cuando era pequeña el dolor era un dolor egoísta, solo porque yo necesitaba a mis padres y los quería conmigo, pero el dolor que sentía ahora era por no poder estar ahí para ellos apoyándolos, ayudando a cuidar a mi papá como lo hacía mi hermana. Mi papá falleció un mes después de mi graduación de la high school, yo no estuve ahí. Nunca he sido de las personas que vive con arrepentimientos, la vida es lo que es y todos tomamos decisiones para bien o para mal, pero el no estar ahí cuando falleció ha sido la culpa más grande que he sentido jamás. La tristeza de no haberle podido decir cuánto lo amo una vez más me sigue torturando hasta el día de hoy.

Desde ese día me aferré a estar con la familia que me queda, pero no siempre es fácil. Aunque soy bastante emocional también soy muy razonable y yo sabía que sería más fácil estudiar la universidad en Estados Unidos. Sería más fácil obtener ayuda financiera para que mi mamá no tuviera que preocuparse por nada. Mi idea era terminar y regresar a México, pero las cosas cambian. Mi hermana se casó y tuvo dos hijos y yo me tardé más de lo pensado en terminar. Aparte, sales de la universidad y tienes que empezar a pagar deudas estudiantiles, y me empecé a sentir atada.

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El pasar tiempo en México se empezó a volver más difícil y con eso incrementó el sentimiento de culpabilidad. Culpabilidad por no pasar mucho tiempo con los niños, por no poder ayudarle más a mi hermana, por sentir que mi mamá tiene que estar viajando mucho. Y ese sentimiento empeora cada vez que mi hermana me dice que se siente sola o cuando mi sobrino me pregunta cuando voy a jugar con él. Pero también pienso, si dejo todo y me voy no voy a encontrar un trabajo que me pague lo suficiente para pagar mis deudas y tendría que vivir con mi hermana dependiendo de ella y no quisiera incomodar a nadie. Quiero ganar bien para ayudar a mi mamá para quizá ayudar a mi hermano que trabaja mucho y gana poco, tengo culpa de ser una carga y no alguien útil.

Una gran culpa también es el hecho de no visitar la tumba de mi papá, mi hermana vive en Monterrey y yo en Estados Unidos así que mi mamá va y viene de un lado a otro y siento que hemos abandonado a mi papá en Reynosa y no puedo con eso. Muchos dirán que mis culpas se pueden resolver fácilmente o con el tiempo, y estoy de acuerdo, pero mi historia es una de muchas.

Cuando pensé en esto pensé en los hijos ciudadanos de inmigrantes deportados que quizá visitan a sus padres pero luego los tienen que dejar porque sus vidas están hechas en otro país, y porque si los quieren ayudar es más conveniente hacerlo desde Estados Unidos. El dolor de saber que quieres estar ahí para ellos físicamente pero para ayudarlos tienes que dejarlos es muy fuerte. Y cada que pienso en el hecho de que yo puedo ir y venir me siento culpable por quejarme sabiendo que hay personas que llevan años sin ver a sus seres queridos o visitar sus hogares. También pienso en todos esos padres que toman la decisión de dejar a sus hijos por darles un mejor futuro, los juzgamos porque vemos el dolor de los niños pero ahora entiendo el dolor tan grande que tienen que estar pasando los padres.

Creo que los seres humanos por naturaleza sentimos que nunca estamos haciendo lo suficiente pero en realidad ¿qué es lo suficiente? No podemos estar en todo aunque así lo quisiéramos, muchas veces la culpa nos hace creer que estamos mal pero al final del día no hay nada que no requiera algo de sacrificio. Pero también entiendo que lidiar con esa culpa es difícil. Ahora que soy mayor, recuerdo que mi papá me llamaba todas las noches sin falta para preguntar como me fue y para darme la bendición. De niña no lo meditaba mucho, era solo una costumbre. Pero hoy empiezo a ver que mi papá buscaba su propia manera de aliviar su culpa, quería que yo supiera que me amaba que estaba ahí cuando lo necesitara, y no sé si le funciono pero a mi me hacía muy feliz.

No sé exactamente como aliviar este sentimiento en todos ustedes, si es que lo tienen, porque todos somos diferentes. Pero creo que el método de mi papá era muy bueno, ahora en día es más fácil comunicarse, es más sencillo conversar con personas que están en otras partes del mundo. Lo importante es hacerle sentir a nuestros familiares que los amamos que no los hemos olvidado, creo que nos fijamos mucho en lo material que olvidamos lo importante que es el afecto. Y el saber que no les estamos dando amor es lo que más pesa.

Espero y este año puedan todos pasar más tiempo con sus seres queridos. Pero si no es así, espero que por lo menos puedan hacerles sentir que los aman, qué aún a distancia están juntos. Yo por mi parte intentaré estar más presente cuando me llama mi familia, y trataré de dejar ir lo que ya no puedo cambiar. Espero y también encuentren la solución a esa pena porque necesitamos un mundo más feliz y lleno de amor.

Los Efectos de la Migración en Nuestra Salud

Recuerdo cuando llegue a los Estados Unidos con mi familia. Todo era nuevo para nosotros. No sabíamos el idioma y no teníamos familia quien nos ayudará. Dejamos las comodidades de nuestro país para llegar a un lugar desconocido. En México, conocíamos a nuestros vecinos, nuestra comunidad, sabíamos dónde obtener ayuda y dónde obtener lo que necesitábamos. Si estábamos enfermos sabíamos cómo funcionaba el sistema para obtener algún tipo de atención médica.

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Para mi familia, esto no fue el caso al emigrar. Mi familia tuvo que aprender cómo sobrevivir. Tuvimos que encontrar un apartamento y luego encontrar trabajo de inmediato para poder vivir. Había tantas cosas que no sabíamos cómo hacer que produjo mucho estrés en nuestra familia. Mirando hacia atrás, puedo decir que no tuvimos la mejor salud posible ya que hubo estrés, falta de ejercicio, falta de alimentación saludable y, por supuesto, una montaña rusa de emociones. Es decir, que la inmigración si tuvo un gran afecto en nuestra salud.

ACCESO A LA SALUD MÉDICA

Se dice que tener mejor atención médica mejora la salud de los ciudadanos de un país. En México, los planes de salud públicos y privados vienen con sus propios médicos, farmacias, médicos y centros de salud. Parte del enfoque de México para la cobertura de salud universal fue la introducción del programa Seguro Popular hace más de diez años. Seguro Popular brinda a los mexicanos desempleados y pobres acceso a servicios de salud preventivos, como pruebas de detección de diabetes y vacunas, así como tratamiento para enfermedades crónicas y graves.

Todo esto es para decir que la mayoría de las personas en nuestro país de origen tienen acceso a la atención médica con cobertura de salud universal. En comparación con los Estados Unidos, dónde el desafío es mayor y los precios de la atención médica son más altos. Debido a esto, como inmigrantes cuando no tenemos acceso a la atención médica, no podemos ir al médico como deberíamos. Es posible que esperemos muchos meses o años antes de ir por un chequeo. En nuestras mentes, estamos en modo de supervivencia. Como individuos y como familia, estamos enfocados en sobrevivir y la atención médica no siempre es nuestra prioridad.

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NUESTRO AMBIENTE

Es evidente que nuestro entorno cambia una vez que llegamos a este país. Esto incluye nuestro entorno en nuestra familia, en la escuela y en el trabajo. Nuestro ambiente puede tener un gran impacto en nuestra salud. Como inmigrantes, es posible que tengamos que trabajar largas horas cada día por siete días a la semana. Esto es especialmente cierto para los nuevos inmigrantes. El hecho de estar en situaciones nuevas puede hacernos sentir más estrés. Incluso, esto puede llevar a algunas personas a fumar y beber en exceso, lo que afecta nuestra salud. En el caso de nuestros hijos, muchos comienzan asistir a escuelas donde las alimentaciones no son tan saludables. Si aún no son activos, es posible que no participen en actividades al aire libre que pueden hacer que tengan menos actividad física y los lleve a la obesidad.

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NUESTROS HABITOS ALIMENTARIOS

Muchos inmigrantes pueden decir que sus hábitos alimenticios fueron mucho mejores en su país. Cuando nos unimos a nuestra nueva sociedad, puede ser muy diferente. La comida es diferente no solo en cómo se cocina, sino en cómo se cultiva y se prepara. En nuestro país, es posible que hayamos comido alimentos cultivados orgánicamente. No comíamos porciones demasiadas y consumían más frutas y verduras. Cuando llegamos por primera vez, comer bien a veces no es tan fácil. Obtenemos lo que podemos y no siempre son buenos alimentos como frutas y verduras. En algunas situaciones, donde ambos padres trabajan, los niños tienden comer más comida rápida (fast food). A través del tiempo, los malos hábitos alimenticios tienden tener un precedente y nos pueden llevar a la obesidad y a tener otros problemas de salud.

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NUESTRAS COMUNIDADES

Otra cosa importante es cómo la sociedad nos recibe como inmigrantes. ¿Las actitudes de nuestra comunidad hacia nosotros son positivas o negativas? ¿Es que algunos de nosotros experimentamos racismo y discriminación? Cuando nuestra nueva comunidad no nos acepta, esto puede hacer establecerse más difícil y que establezcamos nuevas relaciones. Además, esto puede tener un fuerte efecto en nuestro bienestar emocional. Como mexicanos, queremos sentirnos seguros en nuestras comunidades. Queremos poder conocer a nuestros vecinos y tener amigos en quienes confiar. Inicialmente, cuando no tenemos eso, tendemos estar aislados cuando llegamos. Esto puede hacernos sentir algunos síntomas de depresión. Si creemos que esto es normal y cómo debería ser, entonces continuaremos de manera aislada aún más en nuestras propias comunidades.

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CONCLUSIÓN

Hay muchas cosas que dejamos atrás cuando emigramos. No solo abandonamos nuestros países, sino que también dejamos a nuestras familias, trabajos y amigos. Además, dejamos nuestros recursos y nuestra capacidad de actuar en situaciones cotidianas o de importancia en nuestras vidas. Hay muchos desafíos que son parte de emigrar a un nuevo país. Estos desafíos pueden afectar nuestra salud, pero si tenemos conciencia no necesitan dictar nuestras vidas. Podemos tener control de nuestra salud incluso como inmigrantes. Esta nueva sociedad nos ha ofrecido un lugar para vivir, por lo que debemos aprovecharla. Podemos lograr encontrar recursos e integrarnos en los valores de este país. Hacer esto puede ayudar a cambiar nuestra salud, incluyendo la de nuestros hijos, para una vida mejor.

Para más información lea el siguiente artículo académico:

https://academic.oup.com/gerontologist/article/59/2/205/5151354

A ti, ¿Cómo te afectó en tu salud cuando te mudaste a este país? Cuéntanos en los comentarios abajo.