Porqué me Alegro de no Tener Que Dejar a mi Hijo en un Daycare Americano

Al cumplir mi hijo 9 meses de edad, yo tenía la necesidad de trabajar, y si bien no tengo experiencia en Day Care o guardería como en México le llaman, me parecía buena idea, ya que trabajaría y estaría cerca de mi bebe al mismo tiempo. Estaba buscando trabajar de lo que fuera en un Day Care donde al mismo tiempo pudiera tener a mi bebe, una especia de Bundle o combo, donde el costo por tener al bebe fuera preferencial por ser trabajadora de ahí.

Un día me llamaron para entrevista, el lugar estaba algo retirado de mi casa, poco más de 1 hora, le pedí a una amiga que me acompañara para que estuviera con mi bebe en el auto mientras yo estaba en entrevista. La posición era de cuidadora de niños, Me hicieron 2 exámenes tipo cuestionarios donde me preguntaban que hacer si el niño desobedecía, como controlar disputas entre 2 niños, todo lo relacionado con como responder ante el comportamiento de un niño, además mi permiso para trabajar y el que me motivaba para conseguir esa posición.

Después de ahí tuve una entrevista con la directora para preguntarme lo mismo, corroborar información. Yo le pedí que si había la posibilidad que yo estaba buscando, trabajar con el beneficio de tener a mi bebe ahí, ya sea como prestación o beneficios como obtener un precio especial, es decir más económico. Me dijo la directora que no tenían ese tipo de beneficio, y que además pagaban 8 dólares por hora. Yo desilusionada sabia que ese trabajo no era para mí. 

Sin embargo continúe con el proceso de reclutamiento que para entonces ya se estaba haciendo largo y yo preocupada porque mi amiga y mi hijo estaban en el carro esperándome. De ahí me pasaron al salón o clase de niños de entre 6 meses y 1 año, eran al rededor de 9 pequeños, y la directora les indico a las señoritas a cargo que me pusieran a hacer lo mismo que ellas para medir mi desempeño en el lugar.

Cuando entre los niños estaban terminando de comer, cada uno en su high chair, comiendo una especia de papilla que parecía engrudo, y con tiradero de comida por doquier. De fondo la canción de baby shark.

Me pidieron que me quitara los zapatos para estar en el lugar y me dieron una especia de cubiertas para el pie tipo como las que usan en hospitales, mi primera tarea, recoger los juguetes y ponerlos en su lugar debidamente etiquetado, yo trataba de hacerlo rápido y bien, pero me decía la señorita que no importaba tanto el lugar donde los pusiera.

Después, me toco atender a un bebe, limpiarle sus manitas, su carita y bajarlo de la high chair, mientras yo atendía a uno, las señoritas terminaron con el resto y barrieron el área donde habían comido. Era la hora de la siesta y dormir a los pequeños era todo un reto, unos iban en las cunas y otros en tipo tapetes de yoga tendidos en el suelo con sus cobijitas.

Los peques no querían tomar siesta algunos lloraban y otros gateaban cuáles hormiguitas por doquier, pero de alguna forma había que mantener el control del grupo. 

Me toco intentar dormir a una peque en su cuna, pero nunca logre hacerla dormir, una de las señoritas me dijo que la niña ya estaba hecha del baño y que si no la olía. Yo le dije que no, afortunadamente ella le cambió el pañal y después me observaba como intentaba hacerla dormir, pero ella me decía que así no, le doblo las piernitas y la acostó con fuerza y le daba palmadas en sus pompas  para dormirla y me dijo: ‘you can be rude‘, yo pensé, este trabajo no es para mí.

La otra señorita me mostraba como ella le hacia para dormir a los niños, y mientras ella me platicaba que habia elegido ese trabajo porque le gustaban mucho los niños y que mejor que cuidarlos (me imagino si no le gustara, pensé).

Al cabo de unos 15 min lograron dormir a todos los niños, la canción de baby shark seguía de fondo repitiéndose una y otra vez, todo el tiempo, sin fin, imagino que así era todo el día, todos los días. Seguía repitiéndose en mi mente continuamente por 1 semana y eso que estuve poco tiempo. Yo preocupada porque ya habían pasado más de 2 horas me disculpe y me salí.

Afuera estaba mi hijo y mi amiga esperándome, yo le agradecí tanto a mi amiga por hacerme el favor de estar con mi hijo, y a mi hijo por haberse portado bien sin desesperarla. Me disculpe por el tiempo y la invite a comer.

Pasaron los días, mi esposo nos llevó a un parque cerca de la casa al cual nunca habíamos ido (y al cual no regresaríamos porque estaba tenebroso, ella afirma tampoco haber regresado), al caminar por el parque nos encontramos a una señora con niños, hicimos plática y salió que ella cuidaba niños, automáticamente le pregunte sus datos, su nombre, Kendy.

Posteriormente yo necesitaba ir a entrevistas de trabajo, y no tenía con quien dejar a mi hijo, otra amiga me recomendó una señora que cuidaba niños y le hable, sin embargo no estaba disponible y asi mismo me recomendó a otra señora la cual vivía muy lejos de donde yo me encontraba. Recordé a Kendy y pensé, pues me voy a aventurar.

La contacté, le pedí su dirección, el costo por hora, etc. Pasaban los días y empece a dejar a mi hijo con Kendy poco a poco, como para ‘medir las aguas’, un día 2 horas, otro día 1 hora, otro día 4 horas y así sucesivamente.

Muy contenta por su servicio, pensé que no había mejor lugar para dejar a mi hijo de aquí en adelante.
Yo conseguí trabajo en un call center, y con plena tranquilidad de que mi hijo estaba en buenas manos.

Agradezco la experiencia que he tenido al ver cómo cuidan a los peques en un Day Care, a lo que me enfrentaría de no tener quién cuidara de mi hijo y la experiencia de ir con una persona particular.

El Diablo en las Instituciones

El pasado mes de Enero, los que vivimos en Estados Unidos vivimos eventos sin precedentes en este país que culminaron con las manifestaciones e invasión del Capitolio en Washington, D.C. Para muchos que pensamos en este paìs como un ícono de la democracia y la legalidad, estos eventos han sido como levantar un velo que cubría las mas ocultas realidades que a lo mejor no sabíamos existían.

México DF, 11 de junio de 2003. El Presidente Vicente Fox, acompañado Andrés Manuel López Obrador, Jefe de Gobierno del DF y de Arturo Montiel, Gobernador del Estado de México. By Gustavo Benítez (Presidencia de la República), Public Domain

Donde quiera que te encuentres en el espectro político debe reconocerse que lo que pasó en Washington no fue cualquier cosa y no debe aceptarse como lo normal. Lo sucedido, sin embargo es un buen recuerdo de lo endeble que es la democracia como sistema político, dada su naturaleza que descansa en la decisión del pueblo.

Muchas cosas resaltan en el aftermath de los hechos de Washington. El importante rol que juegan los líderes políticos. La influencia innegable de las redes sociales. El delicado balance de poderes en una República. Los desafíos que dejan un sistema de educación primordialmente público y, por ende, sumamente dependiente del balance de las fuerzas políticas del país.

Como Mexicanos viviendo en el extranjero, estos eventos nos dejan el mal sabor de boca. Por un lado, descubrimos algo negativo en el país que nunca pensamos lo llegaríamos a ver. Pero por otro lado, nos recuerda el paìs que dejamos y el largo camino que tiene por recorrer.

México no es inmune a estos desafíos que hoy enfrenta Estados Unidos. Lo que es peor, los enfrenta con una democracia apenas naciente, con instituciones jóvenes, incompletas y, por tanto, débiles.

Pero no todo descansa en las instituciones. Los pasados cuatro años nos han enseñado la importancia que tienen los líderes de esas instituciones en el correcto funcionamiento de ellas. Hasta esta época en Estados Unidos el pensamiento reinante era que las personas en el poder eran, en lo general, personas honestas de valores arraigados. Richard Nixon era visto como la excepción a la regla y ejemplo de algo que no debía repetirse.

Después de la presidencia de Donald Trump, sin embargo, muchos estadounidenses se quedan con la pregunta de hasta dónde puede llegar el paìs en manos de alguien decidido a hacer su voluntad por encima de la del pueblo. Y esto, otra vez, nos lleva de vuelta a México.

Muchos recordaran al actual presidente de Mexico haciendo campaña en el pasado cuando esgrimió la famosa frase “Al diablo con las instituciones”. El ahora presidente, esta teniendo un impacto innegable en las instituciones que el ahora encabeza y hasta las que no. Desde la suprema corte, al Instituto Electoral, la prensa, el Instituto de Acceso a la Información y muchas mas. No es esta una crítica, para bien o para mal, esto no es sino una realidad a la vista de todos.

Esta influencia de una sola persona en las instituciones a lo largo de un país no es poca cosa. Como lo demostró la situación en Estados Unidos, las personas que están a cargo de estas pueden tener un impacto positivo o negativo, a pesar del entramado institucional existente, incluso en una democracia como esta. Es por eso que se debe poner especial atención en estas personas y estar vigilante a la dirección que dan no sólo en política publica, sino en la ejecución y en la implementación del estado de derecho. En los pesos y contrapesos de los que tanto depende la república.

La critica, la apertura de la información y la rendición de cuentas se vuelven contrapesos sumamente importantes y necesarios para la evolución de nuestras democracias y la consumación de nuestras repúblicas. Porque si las personas a cargo pudieron tener un impacto tan importante en una democracia como la de Estados Unidos, no se tenga duda que pueden tenerlo también, con un impacto similar o de mayor magnitud, en la Mexicana.