10 Rincones de México que Ningún Mexicano Viviendo en el Extranjero se Puede Perder

Si buscas una lista con las ciudades más importantes de México y que te guie hacia los principales centros turísticos del país, esta no es esa lista. Esta lista es un poco fuera de lo convencional. Es una lista para quien prefiere descubrir pequeñas gemas escondidas de México, que a menudo no se mencionan en los folletos turísticos. Pequeños rincones que ofrecen una ventana particular a la belleza mexicana… Muchos quedarán decepcionados por la omisión de su ciudad en esta lista, y tienen toda la razón. Parte de la magia de México es que en todas sus ciudades, villas, aldeas y pueblos, si sabes dónde buscar  (e incluso a veces sin saberlo, y solo por suerte) te toparás con algo sublime.  

10.- Dolores Hidalgo, Guanajuato

Si hay que empezar en algún lugar, que mejor que por el principio. Una madrugada del 16 de Septiembre de 1810, en este pequeño pueblo el Cura Jesuita Miguel Hidalgo y Costilla inició todo con un grito. Tocó la Campana de su parroquia de Dolores para congregar al pueblo y levantar a los mexicanos en armas en contra de la tiranía del virreinato español. Aquí comenzó la independencia de México del Reino de España. La historia de México comienza milenios atrás, pero su formación como país moderno comenzó en este pueblito que por cualquier otro rasgo sería uno más de todos los bellos pueblos mágicos de México. Pero resulta que en este, de entre todos, podrás visitar la iglesia donde el mencionado jesuita toco dicha campana, y hay pocas cosas en la Historia bizarra de México que tengan más valor sentimental y magia que eso.

Paigemorrison at English Wikipedia [CC BY-SA 2.5], via Wikimedia Commons

 9.- Piedras Negras, Coahuila.

Históricamente, arquitectónicamente y estéticamente, quizás Piedras Negras no tenga nada que hacer en esta lista. Pero gastronómicamente, es otra historia. No por nada Anthony Bourdain, el famoso Chef quien, antes de su temprana y lamentable muerte, viajaba por el mundo probando los mejores platillos de todos los países, decidió visitar en varias ocasiones a Piedras Negras. Una pequeña y aparentemente insignificante ciudad en la frontera noreste de México con E.E. U.U. fue el lugar que Bourdain escogió para filmar 2 de sus mejores episodios para sus shows televisivos. Y es que, lo que Piedras Negras carece en estética, lo sobre-compensa con el sabor de su comida y quién sabe si sean los ingredientes frescos de la región, las recetas ancestrales de los locales, o la buena mano que tienen para prepararlos. Pero la fama de la riqueza gastronómica de la región no es nada nuevo, ya que se popularizo y fue inmortalizada en ficción por el libro, “Como Agua Para Chocolate”, de mucha fama en la década de los 90s. Pero aparte de poder comer las mejores arracheras y tortillas de harina (recién paleaditas y calientitas), o una patagorría de borrego con pan de elote y jalapeño (plato típico de Piedras Negras, por no mencionar los internacionalmente famosos Nachos), algo también típico de Piedras Negras son la amabilidad, la hospitalidad y el filoso sentido del humor de su gente. 

Comisión Mexicana de Filmaciones from México D. F., México [CC BY-SA 2.0], via Wikimedia Commons

8.- Loreto, Baja California Sur.

El Mar de Cortes es un tesoro  marino de México poco mencionado y Loreto, situado en la bella y surreal costa desértica de Baja California Sur, con una variedad de flora y fauna como la de pocos lugares en el mundo,  es el primer lugar donde hubo un asentamiento humano en tal península. De hecho, inclusive antes de que se fundara la ciudad de Loreto con la Misión de Nuestra Señora de Loreto en 1697, a una corta distancia en la Sierra de San Francisco se han descubierto unas pinturas rupestres y petroglifos con una antigüedad de al menos mil años, evidenciando así que el vecindario ha sido popular por mucho tiempo.

Loreto es una encantador pueblito colonial que mantiene una tradición pesquera. En el Mar de Cortes podrás disfrutar de aguas cristalinas como las del caribe, con tintes verdes, turquesa y azul profundo, pero con unas magníficas dunas de fondo, así como la impresionante Sierra Giganta y el Cardon Gigante Columnar, que es la especie de cactus más grande del mundo. Y si eres de espíritu aventurero, el buceo,  el kayak, y la pesca son magníficas actividades que te pueden llevar a encuentros con amigables ballenas, delfines o lobos marinos, nuestros hermanos mamíferos acuáticos que a menudo buscan jugar en el agua con uno.

Adam Jones from Kelowna, BC, Canada [CC BY-SA 2.0], via Wikimedia Commons

7. Cuatro Ciénegas, Coahuila

De los pueblos mágicos de México, Cuatro Ciénegas es de esos donde realmente se siente algo distinto, algo misterioso. Y si la NASA tiene presencia ahí (Para estudiar microorganismos que posiblemente pueda usar para sembrar vida en otros planetas), entonces quizás valga la pena echarle un vistazo. El pueblo es ideal para quien quiera filmar una de esas películas hollywoodenses del viejo oeste (Western). Serían pocas las cosas que tendrían que adaptar para que  todo pareciera como las cosas eran en el siglo diecinueve.  La población en sí es digna de ser visitada solo para admirar su arquitectura y la tranquilidad de sus calles. Pero a solo unos cuantos kilómetros, en medio de uno de los más limpios y silenciosos desiertos que hayas visto, encontrarás una serie de bellísimos lagos, de agua cristalina, que te recordarán a los tonos de la Riviera Maya.    

Juan Carlos Fonseca Mata [CC BY-SA 4.0], via Wikimedia Commons

6.- Mérida, Yucatán.

Mérida es una de las ciudades coloniales más pintorescas y tranquilas de México. El calor húmedo y abrasador, las calles empedradas y la impresionante mezcla arquitectónica colonial francesa, española, británica, libanesa y holandesa contrastan perfectamente con la genialidad de las cercanas ruinas Mayas; todo esto haciendo de Mérida un lugar único. La ciudad también cuenta con exquisitos platos que sorprenderán a tu paladar con deliciosas recetas como el pavo en relleno negro con but, una herencia gastronómica de los mayas.

Mérida fue fundada por españoles en 1542 pero fue construida en el sitio de la ciudad maya de T’hó, la cual por muchos siglos habia sido un centro de la cultura Maya, y por lo tanto se considera que puede ser la ciudad más antigua y continuamente ocupada del continente Américano.

Governor’s palace“, at Merida, Mexico.
By Pedro Sanchez. July 2006.

5.- Holbox, Quintana Roo

A diez kilómetros de la costa de la Península de Yucatán, en medio del mar caribe perteneciente al estado de Quintana Roo, hay una isla cuyo nombre Maya es Holbox (Hoyo Negro). Para llegar a ella uno viaja a Can Cun, o a Mérida, y de allí se emprende otro corto viaje al Puerto de Chiquilá, donde se puede abordar un ferry o una lancha que lo traslada a uno a la isla en 20 a 30 min. La pequeña isla no es nada menos que un paraíso terrenal, y ninguna foto en ninguna revista o folleto de publicidad le podrá hacer justicia a los vívidos colores que la isla y el caribe ofrecen.

Uno de los principales atractivos de la isla es que no existen calles pavimentadas, por lo tanto uno se traslada en la isla en carritos de golf, en bicicleta o a pie. Y el desarrollo turístico ha respetado mucho al medio ambiente, ya que la isla pertenece a la Reserva de la Biosfera y Área de protección de Flora y Fauna Yum Balam. Hoyo Negro no podría estar más lejos de representar bien lo que uno va a encontrar en esta colorida isla, al menos que el nombre se refiera a esa otra propiedad de los Hoyos Negros, donde el tiempo deja de existir.            

4.- San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

San Cristóbal de las Casas,  ubicado en la región de Los Altos del estado de Chiapas, es un pueblo encantador cuyas calles de mampostería se sobreponen a un terreno montañoso, ya que la ciudad se encuentra en un pequeño valle rodeado de colinas. El centro histórico de la ciudad mantiene su clásica arquitectura colonial española, con techos de tejas rojas, calles empedradas y balcones de hierro forjado casi siempre con macetas llenas de flores.

Una densa selva, con valles llenos de abundancia agrícola y pinos anuncian la llegada a San Cristóbal. La pequeña ciudad es perfecta para explorarla a pie, y si bien hay pocas atracciones turísticas en el sentido clásico, toda la ciudad es como un museo viviente.

Davidlohr Bueso [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons

3.- San Miguel de Allende, Guanajuato.

OK, OK, parece que ya son muchos santos en esta lista, y muchos de los llamados pueblos mágicos con sus bellos paisajes, arquitectura colonial e idílicas plazas centrales con majestuosas Catedrales que parecen de cuento de hadas. OK, les prometo este es el último pueblo en la lista nombrado en honor a un santo y de las características anteriores, lo que pasa es que este si es el pueblo mágico de México por excelencia.

Panoramic view of San Miguel de Allende, Guanajuato, Mexico at noon.
Picture taken by Ruiz on December 2004.

2.- Palenque, Chiapas.

Se erigió hace 2,300 años, y yo me imagino que el Rey Maya que haya encargado esta belleza arquitectónica, le ha de haber dicho a sus arquitectos, constrúyanme un campo de Golf aquí, en medio de la Selva Lacandona, pero en lugar de 18 hoyos, me van a construir 18 palacios.   

1.- Ciudad de México

Cuando el conquistador español Hernán Cortés vio por primera vez la ciudad azteca de Tenochtitlán, quedó deslumbrado por su belleza, e incluso menciono que le recordaba a Venecia.  Hoy en día cuando se arriba a La ciudad de México, sobre todo si es por vía aérea, uno se da cuenta de inmediato que ha llegado a una importante metrópoli. Con un estimado de 22 millones de habitantes la CDMX es la ciudad más poblada del hemisferio occidental, y la más antigua  en el continente de América del Norte. Las cercanas majestuosas pirámides de Teotihuacán son evidencia de que el área ha sido constantemente ocupada desde tiempos remotos. La fundación de Tenochtitlán, no ocurrió hasta más de 600 años después de que Teotihuacán fue abandonada. Incluso entonces era la ciudad más grande del hemisferio occidental y, según los historiadores, una de las tres ciudades más grandes de la Tierra.  

Juan Fernando Ibarra [Public domain], via Wikimedia Commons

La Polarización Política y el Postureo Ético en Redes Sociales

El otro día una persona, a quien considero una persona muy bien educada (ya que ostenta un título universitario), estornudó a un lado mío.

“¡Salud!” le dije.

Photo by Vlad Tchompalov on Unsplash

La persona se disculpó y me explicó que tenía catarro porque había estado en un lugar con  el aire acondicionado muy frio. Yo sonreí, y le dije que lo chistoso es que las temperaturas frías en sí no tienen mucho que ver con los resfriados. Todo eso es más bien “superstición”, le dije. La ciencia, a través de la teoría microbiana de la enfermedad, nos explica que lo que realmente causa los resfriados y muchas otras enfermedades infecciosas, son microorganismos conocidos como patógenos o gérmenes. La única razón por la cual relacionamos los resfriados con las temperaturas frías, es porque durante el invierno los humanos tenemos la tendencia de congregarnos en masa en lugares cerrados para cubrirnos del frio. Por lo tanto, entramos más en contacto con los mejores huéspedes de estos microorganismos patógenos: otros seres humanos. Por eso ocurre el contagio, por el comportamiento humano en temperaturas frías y no por las temperaturas en sí.

Photo by Michael Schiffer on Unsplash

Reconocí en la persona esa mirada que significa que he compartido demasiada información. Su respuesta fue la siguiente:

“Ah, pues esa es tu opinión ¿no…? O sea, cada quien puede tener sus propias ‘teorías’, pero lo que uno piensa, pues es muy de uno ¿no…? O sea, lo que piensas es lo que materializas, es lo que conviertes en tu realidad ¿no?”

Sonreí y le di la razón. Pero  me di cuenta de algo; en realidad hay mucha gente que piensa así. Aunque hayan tenido una educación formal, piensan que cada quien puede crear su propia verdad.  Creen que la verdad es un tema de opinión o perspectiva. La realidad es que, sobre todo en esta era del “Fake News”, indistintamente si hablamos de gente educada o no educada, hay muchos entre nosotros que no entendemos el significado real del método científico, su propósito o sus alcances. Muchos entre nosotros aceptamos todos los beneficios que la ciencia y la tecnología nos ofrecen; los Smart-phones, el internet, la medicina avanzada etc., pero si algo científico contradice nuestras creencias personales, no titubeamos en poner ferviente oposición a la ciencia.  Entre muchos de nosotros tampoco se conoce una rama de la filosofía llamada epistemología, la cual estudia la teoría del saber; es decir, estudia la verdad. Para mí la epistemología es como la supervisora del método científico, esencialmente, su función se podría resumir en 3 muy importantes preguntas: ¿Cómo podemos saber la verdad? ¿Cómo sabemos que los métodos que usamos para descubrir la verdad son correctos? y ¿Cómo podemos saber que los datos que estamos recopilando son verdaderos? La epistemología es una ciencia que aplica el método científico a sus investigaciones, y que llega a una verdad objetiva con exactitud matemática, en lo posible. Por lo tanto, la verdad objetiva no está sujeta a la opinión de nadie. 

Photo by Alex Block on Unsplash

¿Pero qué tiene que ver todo esto con la polarización política y el postureo ético, y porque necesariamente tiene que ser todo esto algo malo?

La polarización política se refiere a que es más probable que la postura de una persona sobre un tema político o una persona dentro de la política se defina estrictamente por su identificación con un partido político en particular, y no por su conocimiento de la verdad dentro de tales temas políticos. Por ejemplo, en Estados Unidos el ser Demócrata o Republicano, o Liberal o Conservador. Y con la polarización que ahora cobra popularidad en México, los términos correspondientes son  “Chairo” o “Derechairo.”

Una de las consecuencias negativas de la polarización política es que cuando se propaga este fenómeno en la sociedad, las voces moderadas a menudo pierden poder e influencia, y hay mucha gente que siente que no tiene voz o que su voz está siendo suprimida por una ideología opuesta. Esto significa que lo que más escuchamos son opiniones extremas, las cuales causan polémica y a veces hasta violencia.

Y aquí es donde toma relevancia el postureo ético. Cuando compartimos nuestras opiniones en redes sociales, sobre todo si se tratan de temas políticos o religiosos, estamos practicando un comportamiento humano denominado postureo ético. El postureo ético, según lo empiezan a definir los diccionarios,  es el tomar una acción conspicua pero esencialmente inútil, para apoyar una buena causa, o señalar el mal comportamiento de un individuo o grupo de individuos, con la finalidad de mostrar cuán más moral es uno que todos los demás. (Sonidos de vomito) “¡Qué asco, yo jamás haría algo así…!” La anterior es precisamente una frase muy común que acompaña a estas declaraciones de supremacía moral. Y todos, sobre todo los que tenemos perfiles activos en redes sociales, somos culpables de cometer postureo ético en algún momento en nuestras vidas. Aquí nadie queda libre de culpa.

La razón por la cual nuestro postureo ético juega un papel importante en la polarización política es porque las plataformas de redes sociales utilizan logaritmos para averiguar qué contenido es el que más nos hace reaccionar y ser participativos. Esto es algo de sumo interés para cualquier compañía que quiera comprar publicidad en cualquiera de nuestras plataformas de redes sociales, ya que esto les permite encontrar a las personas más propensas a comprar su producto. Una vez que encuentran a su público, lo pueden inundar de publicidad. Esto, por ende, tiene el mismo valor para una campaña política.

Se supo desde muy temprano en la era de las redes sociales que la polémica es lo que causa la reacción natural humana deseada por los que nos quieren vender sus productos, o sus ideas políticas. Y ya que la polémica es lo que más nos incita a ser participativos con el contenido de internet. Entonces esto es lo que los logaritmos de nuestras redes sociales propagan. Las plataformas de redes sociales llenarán nuestro “Feed” de cosas polémicas que van a causar que reaccionemos. Y en estos tiempos donde todos nos sentimos ofendidos por algo, y cualquiera puede  visitar un sitio como “www.yotengolarazón.com” y ahí encontrar un argumento en contra de cualquier cosa que nos ofenda para proceder a publicar dicha información a nuestras redes sociales y así como pavorreales, ¡exhibir al mundo nuestra  superioridad moral…!

Si solo fuera para entretenernos, si solo consiguiéramos nuestros “Likes” y pudiéramos continuar con nuestras vidas, entonces no habría ningún problema, no habría ninguna víctima más allá de alguno que otro ofendido. El tema es que la polarización política y el postureo ético tienen consecuencias que nos afectan a todos a un nivel mucho más profundo que ese. El verdadero problema  es que muchas veces la información que se propaga de esta manera no tiene ningún fundamento en la verdad.  Así es como se propaga la “Fake News”.  Así es como se ha comprobado que se ha logrado influenciar al electorado de muchos países para elegir a candidatos que ahora están en el poder, o para pasar referéndums de importante legislación. El involucramiento de firmas tecnológicas como Cambridge Analytica, que se especializan en usar precisamente este tipo de logaritmos para influenciar a los electorados de distintos países como Estados Unidos y La Gran Bretaña (el caso Brexit)  es un hecho comprobable, no una teoría  u opinión (en esta era del “Fake News” es importante hacer la distinción). Cambridge Analytica es una compañía ahora disuelta y bajo investigación por fraude electoral por los aparatos de Justicia de ambos países.   

Photo by Randy Colas on Unsplash

Conclusión: ¿Valdrá la pena que la mitad de nosotros  se pelee con la otra mitad por defender opiniones o creencias sin fundamento, las cuales ahora resulta que ni son nuestras,  ya que estamos siendo manipulados por logaritmos en redes sociales…? Espero con entusiasmo sus comentarios.

Top 10 Destinos que Ningún Mexicano se Debe Perder en Estados Unidos

Estados Unidos es un país inmenso con centenares de ciudades importantes, con una variedad de paisajes, colores, texturas, olores y sabores tan ricos, que muchas de ellas merecen inclusión en una lista de Top 10 como esta. Así de gigantesco es este país, que es casi imposible poder plasmar sus verdaderas dimensiones, su diversidad y su grandeza a quien no lo ha vivido en carne propia. Ojalá este Top 10 te inspire a viajar a alguno de estos lugares, capturando una imagen real de lo extenso y diverso que son la gente, cultura, geografía, arquitectura y tradiciones culinarias de Estados Unidos.

10. St. Augustine, Florida

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Pensarás que el aparato que te transportó ahí es una suerte de máquina de tiempo que arribó a un pueblo español circa 1565, y es que efectivamente, esta ciudad en la costa Noreste de Florida fue fundada por el explorador español Pedro Menéndez de Avilés en el mencionado año.

Si permaneces allí algún tiempo, y visitas el Castillo de San Marcos, un Fuerte de mampostería español cuyos cañones apuntan al Atlántico, o si te paseas por sus calles adoquinadas y observas lo meticulosamente bien preservada que está su arquitectura, te parecerá que estas visitando Europa.

San Agustín no es una ciudad muy grande, pero como tiene la distinción de ser oficialmente la ciudad más antigua de los Estados Unidos, recibe una buena tajada de turistas año tras año. Por lo tanto, si te pican esas ganas por algo con sabor europeo, no tendrás que gastarte una fortuna saltando el charco. En St. Augustine encontrarás una muy adecuada y variada oferta de hoteles y buenos restaurantes para casi todo presupuesto. San Agustín tiene también la distinción de contar con algunos de los mejores restaurantes franceses del país. Si andas por ahí no te puedes perder los escargots de Le Pavillon.

9. Savannah Georgia

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Ya que estamos en el sur, y aun en el pasado, aprovechamos para virar un poco hacia adelante en el tiempo, a principios del siglo XVIII, para entrar a un lugar con un aire un tanto misterioso. Savannah, la ciudad más antigua del estado de Georgia, fue una ciudad/puerto (Rio Savannah) establecida en 1733, que retiene la belleza arquitectónica de las grandes plantaciones sureñas, enmarcada por elegantes robles envueltos en musgo español (que en realidad no es un musgo, es una planta pariente de la orquídea y la piña).

En la región que se conoce como el viejo sur de los Estados Unidos, existe un sentimiento de profundo orgullo en la gente por su historia. Y eso es algo afortunado porque así es que podemos disfrutar esta pintoresca mezcla de la más pura elegancia sureña enmarcada por un ambiente natural esplendoroso.

La cocina de esta región tampoco es nada despreciable. La denominada cocina Lowcountry es la que predomina en la región, la cual está compuesta por diversos platillos del rico estilo sureño con mariscos e influencias africanas y francesas de la cocina Cajun del cercano estado de Luisiana. Una visita a Savannah no estaría completa sin ir al Restaurant Lady&Sons y degustar sus famosos Shrimp & Grits.

8. Minneapolis, Minnesota

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La próxima ciudad en nuestra lista no tiene nada destacado en comparación a otras ciudades americanas. No es muy grande, no cuenta con una arquitectura sobresaliente y no está rodeada de una belleza natural que la haga distinguirse de otras locaciones en nuestra lista. Es una ciudad típica del Midwest Americano, con rascacielos de vidrio que nos recuerdan a una época gloriosa en la década de los ochentas. Pero quizás es eso lo que le presta un cierto encanto a Minneapolis, se podría decir que es la ciudad Americana por excelencia. Inclusive aquí podemos encontrar el Mall of America, el centro comercial más grande de Estados Unidos, ¿acaso hay algo más americano que eso?

Minneapolis tiene una ciudad gemela llamada St. Paul, la capital del estado de Minnesota. Pero no creas que son gemelas idénticas. De hecho St. Paul no se parece en nada a Minneapolis. St. Paul es una ciudad que se ha esmerado en conservar sus raíces arquitectónicas y entre las dos ciudades gemelas tendrás oportunidad de ver una combinación ecléctica de arquitectura moderna, así como edificios antiguos, y una transición hacia el Art Deco que fue muy popular a principios del siglo veinte. Las ciudades gemelas albergan obras de arquitectos tan renombrados como Frank Lloyd Wright y Frank Gehry.

La comida en general es buena, pero tampoco es nada del otro mundo. Lo que si notarás es que el servicio que recibirás en cualquier lugar a donde vallas será de lo mejor y muy hospitalario, los nativos de Minnesota son entre la gente más amable de todo el país.

7. Newport, Rhode Island

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Los precios de alojamiento en Newport quizás sean un poco altos para el alcance de todos los bolsillos, pero si cuentas con presupuesto para rentar un auto, Providence, la capital del estado de Rhode Island está a solo 40 minutos, y las opciones de alojamiento ahí son más asequibles. Ahora, si cuentas con un poco de flexibilidad en tu presupuesto, bien vale la pena quedarte en Newport.

Newport tiene una increíble belleza natural, con el océano Atlántico de fondo rompiéndose sobre islotes de piedras perfectamente deformes. Este idílico puerto fue casi desde sus inicios un lugar en donde los adinerados, sobre todo los dueños de plantaciones sureñas que deseaban alejarse de los climas calurosos de sus tierras, empezaron a construir casas de verano. Para principios del siglo veinte casi todos los grandes magnates de Nueva York como los Astor, los Vanderbilt y los Widener construyerón increibles mansiones, algunas de las cuales ahora son museos, y pueden ser recorridas por meros mortales como nosotros.

Newport tiene una historia de tanta exclusividad que inclusive varios Presidentes de Estados Unidos, entre ellos Eisenhower y Kennedy han usado propiedades de la localidad como La Casa Blanca de verano.

6. Santa Fe, New Mexico

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Santa Fe es un acogedor pueblo en medio del desierto, cuya presencia no parece molestarle para nada al desierto. Es decir, Santa Fe parece encajar muy bien en su ambiente, con sus edificios de adobe que respetan la paleta de colores que el desierto ofrece. Sol, infinitos cielos azules, arena y el verde de la escasa vegetación es todo lo que verás por millas y millas.

Santa Fe fue fundada por colonos españoles en 1610 y es por tanto un refugio para cualquiera que empiece extrañar México y la arquitectura colonial española. Todos los edificios en Santa Fe, sean comerciales o residenciales, tienen que seguir el estilo de arquitectura denominado Spanish-Pueblo, consistente de edificios coloniales y de adobe. Las opciones de hospedaje y culinarias son amplias, ya que es una ciudad que aloja mucho turismo y es un centro de conferencias popular entre la comunidad de Alta Tecnología, esto último quizás un poco debido a la presencia del Instituto de Los Álamos, donde se desarrolló la bomba atómica en la década de los 40’s.

5. San Francisco, California

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En términos arquitectónicos San Francisco podría competir con cualquiera de las ciudades en esta lista y casi siempre salir vencedora. Aquí existe otro lugar donde la combinación de ambiente natural y arquitectura es inmejorable. Mar, luz y belleza te esperan a la vuelta de cada esquina.

San Francisco fue fundada el mismo año de la independencia estadounidense, en 1776, cuando colonos españoles establecieron el Presidio de San Francisco y la Misión San Francisco de Asís. Pero San Francisco es una ciudad ecléctica y cosmopolita por excelencia. En esta ciudad como en pocas, podrás ver el experimento que es Los Estados Unidos de América, en acción. Hay influencias aquí de casi todas las culturas que han emigrado a Estados Unidos, y quizás por eso es un lugar que siempre ha estado a la vanguardia del progreso social, en cuanto a los derechos humanos. Esa riqueza cultural hace que las opciones gastronómicas sean toda una aventura llena de gratas sorpresas.

4. Carmel-by-the-Sea, California

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Ya que estamos en la costa noreste de California, te invitamos a que conozcas una pintura Surrealista convertida en realidad. Carmel, cerca del mar, con cipreses torcidos y coloridos suelos criptobióticos, te hechizará tanto con su belleza natural que, aun sin haber consumido alquimia alguna, cuestionarás tu sobriedad a cada vuelta que descubras algo nuevo que no sabías existía en la naturaleza.

Carmel tiene raíces de colonia artista. Pintores y artistas plásticos, escritores y poetas han decidido hacer de este lugar lleno de inspiración, su residencia permanente. Inclusive Clint Eastwood alguna vez fue alcalde de esta pintoresca villa frente al mar.

Una visita a Carmel no estaría completa sin disfrutar una copa de vino (o varias) y una rica comida en el Hog’s Breath Inn, antes propiedad del mencionado Actor/Director Hollywoodense. La bebida y comida son exquisitas, pero lo que más vale la pena de este lugar son las vistas desde su patio. Así que asegúrate de reservar una mesa en la terraza, allí disfrutarás de una excelente comida al fresco con un escenario natural de montañas, mar, pasto verde, y unas preciosas ovejitas blancas pastando, a la hora de la comida.

3. Charleston, South Carolina

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Encantadora. Esa es la primera palabra que se me ocurre para describir a Charleston, es una ciudad realmente encantadora. Charleston fue fundada en 1670 como Charles Town (El pueblo de Carlos), en honor al rey Carlos II de Inglaterra. Y es otra ciudad de las incluidas en esta lista, que ha logrado preservar su riqueza histórica y arquitectónica a través de los años. Pero otra cosa que distingue a Charleston y le presta un especial encanto es la famosa hospitalidad sureña.

Por muchos años consecutivos varias publicaciones han nombrado a Charleston como la mejor ciudad para vivir en Estados Unidos, debido no solo a su belleza arquitectónica, inmejorable gastronomía e idílica ubicación frente al mar, sino también debido a la amabilidad de su gente.

Si visitas Charleston, asegúrate de visitar su centro histórico, donde la preservación arquitectónica es de lo más impresionante y las casas estilo Townhouse en Battery Park, te harán creer que estas en un mundo de juguete. En realidad son mansiones construidas siglos atrás pero tan bien cuidadas que pareciera que son nuevas.

2. Washington, D.C.

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No es solo porque sea la capital política del país, o una de las ciudades más visitadas del mundo (más de 20 millones de turistas al año), que no puedes dejar de visitar Washington. Y tampoco es por la famosa arquitectura neoclásica de mármol blanco que todo mundo asocia con la capital estadounidense. De hecho, la arquitectura de Washington varía mucho. Existen excepciones notables que van desde lo moderno hasta el estilo del Segundo Imperio francés.

Pero obviamente, si estás ahí, no puedes dejar de visitar la Casa Blanca, el Capitolio, el Monumento a Thomas Jefferson, el Lincoln Memorial, y la Catedral Nacional de Washington. Los estilos arquitectónicos neoclásico, georgiano, gótico y moderno se reflejan entre todas estas estructuras y muchos otros edificios en Washington que valen mucho la pena visitar.

El hecho de que es el centro de gobierno del país más poderoso del mundo, y una de las ciudades que albergan más sedes diplomáticas, hace que su oferta hospitalaria y gastronómica sea de lo más variado. En Washington puedes encontrar excelentes mariscos de la localidad, así como restaurantes que sirven la cocina de todos los rincones del mundo.

1. New York, New York

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La gran manzana. La ciudad que nunca duerme. “¡Si puedes triunfar allí, puedes hacerlo en cualquier parte!” Por obvias razones no podía faltar en esta lista la ciudad de Nueva York. Aparte de todos los rascacielos, toda la gente y todo el dinero, lo que realmente separa a Nueva York de todas las demás ciudades de la lista es ese sentimiento que uno tiene, cuando uno la visita, de estar en un lugar especial, con una energía especial, con olores y sonidos inconfundibles.

Con casi 9 millones de habitantes, Nueva York es la ciudad más poblada de los Estados Unidos. La ciudad es la mismísima definición de la palabra cosmopolita, albergando a más de 3.2 millones de residentes nacidos fuera de los Estados Unidos, la cual es la mayor población de gente nacida en el extranjero de cualquier ciudad del mundo. En Nueva York se hablan más o menos 800 idiomas, convirtiéndola también en la ciudad con mayor diversidad lingüística del mundo.

Si vas de visita, Nueva York no te dará oportunidad para aburrirte. La arquitectura, los museos, los teatros, los restaurantes, o el simplemente caminar por 5th Ave, o Central Park viendo gente te mantendrá entretenido por horas. Nueva York es una de esas experiencias que todo mundo tendría que vivir al menos una vez en la vida, aunque solo sea por poder decir que has estado allí.

¿Hay algún otro lugar que le recomendarías visitar a un Mexicano recién emigrado a los Estados Unidos? Dinos cuál en los comentarios abajo.

¿Cómo Debemos Combatir el Racismo?

Nací en Estados Unidos y he vivido ahí más de la mitad de mi vida. Cuando era pequeño, en la década de los ochentas, viví en una cuidad lejos de la frontera mexicana, donde era difícil ver mexicanos o latinos, y casi imposible escuchar a alguien hablando español. Durante todo mi periodo de formación en una época que abarcó de la década de los ochentas a los noventas  la demografía de Estados Unidos no cambio mucho. En zonas fronterizas y en estados como California y Texas, si era común ver paisanos, pero fuera de ahí, en el resto del país éramos una rareza.  

Photo by Toomas Tartes on Unsplash

En el 2003 conseguí un trabajo en el que viajaba por los 50 estados de los Estados Unidos y visité todas las ciudades importantes (y muchas de las no tan importantes) del país. Pase 5 años viajando así todos los días de mi vida. Los domingos por la tarde abordaba un avión a Nueva York, por ejemplo, y pasaba la semana ahí, y la próxima semana podría estar en el lado opuesto del país en San Francisco o en el Sur en Savannah.  Para el 2008, mientras viajaba por todas estas ciudades e inclusive a regiones tan remotas y exclusivas como Newport, Rhode Island, el famoso lugar de veraneo del viejo dinero Neoyorquino (los Rockefeller y los Carnegie, etc.), noté que algo había cambiado. Ahora lo difícil es viajar a cualquier ciudad de Estados Unidos sin tener el placer de toparte con un latino, o escuchar el idioma español. Y si vas a cualquier restaurant o te hospedas en cualquier hotel, te será más útil hablar español que inglés porque la mayoría de nuestros paisanos dominan en esas industrias.

Si quieres construir algo, hacer calles o puentes o grandes edificios, más vale que hables español porque la mayoría de la gente con ese tipo de habilidades habla español. Si quieres cosechar algo del campo, ya sea lechugas en el sur de California o arándanos en el norte de Nueva Inglaterra, ¿qué idioma crees que te conviene hablar…? Las cifras oficiales de los números de mexicanos en EE. UU. se calculan en alrededor de 12 millones. Yo estoy casi seguro que somos muchos más.

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Si vemos las cosas desde el punto de vista de las personas que en la última elección votaron por Trump, tiene sentido el temor de algunos de que su país y su cultura estuviera cambiando tanto, tan repentinamente. No le estoy dando la razón a las ideas de Trump, simplemente digo que puedo comprender la perspectiva de los que lo apoyan.

Al viajar por todo Estados Unidos, como lo hice, me abrió los ojos a muchas cosas. Estados Unidos es un país muy grande, más grande de lo que las personas se pueden imaginar si no lo han visitado en toda su extensión. La población de este  gigantesco país es muy diversa, me aventuro a decir que es la población más diversa del planeta. Hay más razas y culturas diferentes conviviendo lado a lado que en cualquier otro país de todo el mundo.  Eso ya de por sí debería considerarse un pequeño milagro. Se podría decir que el experimento que los padres de la nación iniciaron en 1776 ha funcionado. Y que es un país donde se intenta mejorar la democracia y los derechos de las personas día a día.

Pero también tenemos que admitir que el racismo aún existe, y que por el momento parece que no hay una solución inmediata para erradicarlo de la tierra por completo. Es, de cierta manera, una enfermedad hereditaria. Una abominable enfermedad que la sociedad ha tratado de reprimir desde hace tiempo, pero que parece estar grabada en nuestro ADN,  ya que, generación tras generación se sigue propagando.

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El racismo no solo tiene  que ver con el color de la piel, tambien tiene que ver con el odio y la ignorancia que reside en la gente. Y el odio y la ignorancia pueden residir en todos, seamos blancos, negros, cafés, amarillos, verdes o morados. Pero para empezar a cambiar las cosas, hay que cambiar como tratamos el racismo.

En la actualidad, cuando hay un incidente de racismo, la sociedad trata de ayudar o compensar a la víctima, y de castigar y públicamente humillar a el que instiga el racismo. Está estrategia quizás funcione a corto plazo, sobre todo si lo único que nos interesa como sociedad es la venganza. Pero a largo plazo podemos ver que esta estrategia esta incompleta para erradicar el racismo. Para aplicar una estrategia más completa, no solo hay que ayudar a la victimas del racismo, también hay que ayudar a los que instigan el racismo,  ya que la parte afectada no es  la única victima del racismo. El afectado también es el racista. Afectado por su propia ignorancia y su propio odio.  Bien decía Nelson Mandela, “Odiar es como beber veneno y esperar que eso mate a tus enemigos.” Para erradicar el racismo, necesitamos tambien dejar de odiar al racista. Debemos ayudarlo a superar la ignorancia y el odio que incitan su racismo.  

Mi Primera Experiencia como Mexico-Americano en el Sistema Educativo Americano

Antes de los 11 años de edad, yo jamás había visto la nieve. Hasta ese entonces había vivido en 2 pueblos del sur de Texas, y la primera vez que vi la nieve en carne propia sobrevolaba las Rocallosas en un Boeing 777.  En el descenso hacia la Ciudad de Salt Lake City, apareció frente a mí un valle cubierto de nieve, totalmente blanco, y en medio de ese valle una ciudad llena de luces. Hacia el norte se divisaba un gran Lago, tan grande que parecía un mar. Todo aquello visto desde las alturas, a esa edad, me hizo pensar que arribaba yo a un lugar que solo existía en cuentos.

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El primer día fue sencillo. Conocimos la nueva casa, el nuevo supermercado, la nueva comida. Todo se veía bonito. Era como un lugar donde la Navidad era eterna. Pero mi padre, quien siempre ha seguido al pie de la letra el refrán de “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, me levanto temprano la mañana siguiente y me dijo que me vistiera para ir a la escuela.

“¿Escuela? ¡Pero si apenas llegamos ayer! ¡Y aquí ni escuela tengo!” Respondí medio dormido, y, esperanzado de que aquello fuera solo una mala broma, volví a cerrar los ojos y me enredé en las cobijas. 

“¡Por eso! Levántate y vístete, te vamos a llevar a tu nueva escuela para inscribirte.”

 “¡Pero si ni uniforme tengo!” Proteste una vez más.

“Aquí no usan uniformes. Ponte tu ropa normal. Y apúrate para que desayunes, tu mamá está haciendo huevitos y hot cakes.”

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Después del desayuno mi mamá me llevo a la escuela que quedaba a unas cuadras de nuestra casa. El edificio era bonito. Su arquitectura e interiores tenían una influencia escandinava. Todo estaba muy limpio y tenía un olor académico. Ese fue quizás el primer contraste que encontré con las rusticas y a veces sucias aulas de mis escuelas en México. Pero el cambio más obvio fue el idioma. Aunque nací y siempre había vivido del lado americano, mi educación hasta  el quinto año fue del lado mexicano y el único idioma que hablaba era el español.  En 1986 la población latina de Salt Lake City era casi inexistente. Por lo que la conversación con el personal de la escuela podría ser complicada. Pero mi mamá hablaba inglés, por lo tanto ella se encargó de las gestiones. Después de un breve rato en la oficina, con una amable atención, la Directora de la institución salió a conocernos y ayudó a expeditar los tramites de mi inscripción. Luego fui acompañado a mi nuevo salón, donde Mrs. Nielsen, mi nueva maestra de 5to año, me presento con mis nuevos compañeros. Admito que no puedo dar una relación exacta de todos los hechos de ese día, ya que el único inglés que había escuchado hasta entonces era el de las caricaturas de los Sábados por la mañana. Ese día solo me senté en mi nuevo pupitre como un observador. Al día siguiente, el distrito escolar me asigno una tutora de inglés. Todas las mañanas la señorita Carvalho iba por mí al salón y me llevaba a la biblioteca, donde me impartía sus clases.

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El dicho de que los niños son como esponjas debe ser cierto, ya que una mañana, después de solo cuatro semanas, la señorita Carvalho fue por mí como de costumbre, solo que esta vez no me llevo a la biblioteca, sino a la oficina de la Directora.

“I have nothing further to teach him.” Le dijo  la señorita Carvalho a la Directora con un leve acento portugués. “The kid speaks better English than I do now! And he doesn’t even have an accent!”

Mrs. Nielsen se reunió con mis padres esa misma tarde. Les comunico que me incorporaría a sus clases y que había determinado que me mandaría al salón de 6º año para la clase de matemáticas. Aparentemente el nivel de aritmética impartido en México era más avanzado que el de ahí. Escuchar tal noticia nos llenó a mis papás y a mí de orgullo.

“I have to be honest with you.” Les dijó Mrs. Nielsen a mis padres con mucha emoción, “When I first met your kid, I felt sorry for him. I thought, what a terrible situation for a young boy, not knowing the language, not being able to communicate and join in school activities and make friends. But gosh darn it if not just one month later I was saying to myself: ‘Well son of a gun! He’s the smartest kid in class!’”  Los comentarios de Mrs. Nielsen  produjeron en mis padres una gran sonrisa, y en mi un ego un poco más agrandado.

Lo importante de esta historia, sin embargo, fue esa primera impresión. Hoy en día vivimos en otros tiempos y es más difícil escuchar historias así. Estoy seguro que en la actualidad sería más difícil tener una transición así de fácil del sistema educativo mexicano hacia el americano. He viajado por todo Estados Unidos, y definitivamente hay lugares donde el racismo se siente más fuerte que en otros. Antes, en lugares  donde la población inmigrante era baja, como en Salt Lake City, el racismo era casi imperceptible. Pero con el aumento de la inmigración latina al territorio americano, definitivamente se ha sentido un cambio. Aun así, eso no debe desalentar a nadie. En términos generales, en todos lados existirá gente xenofóbica y gente buena, inclusive en México o en el resto del mundo. El tema también tiene que ver con cómo se comporta uno ante el racismo.

Recientemente en una fiesta en Estados Unidos donde yo era el único latino, conversaba con un grupo de amigos. En eso note que un Joven, caucásico, de veintitantos, se me quedaba viendo desde el otro lado de la fiesta. Después de unos minutos, el joven se tomo otro sorbo de su cerveza y se acercó a nuestro grupo.

“Hey man, like, what race are you, bro?” Me preguntó el joven abruptamente, causando un breve silencio incomodo entre los de mi grupo.

“I am of the human race, brother.” Le respondí sonriente, y eso ayudo un poco a romper el hielo.